pasando por lo pienso, lo escribo leo una estupenda reflexion en cuanto a este email, que a mi en su momento tambien me llego y me indigno, ya que se presenta como no racista cuando en mi opinion es totalmente lo contrario.

dejo aqui apuntes de Alberto, el administrador de lo pienso, lo escribo:

La vida de un emigrante puede ser muchas cosas, pero desde luego no es fácil: la gran mayoría de ciudadanos que abandonan su país para irse a otro en busca de un futuro mejor dejan tras de si su tierra, sus raíces, amigos y familia. Muchos de ellos ni siquiera tienen a sus hijos a su lado. Aquellos que se han establecido en nuestro país legalmente y trabajan en el mismo tienen derecho a que sus hijos puedan acudir a una guardería, a un colegio en el que recibir educación, a una sanidad que cubra sus necesidades, a un techo bajo el que guarecerse… Y tienen derecho porque, legalizada su situación en nuestro país, sus impuestos valen tanto como los de cualquiera de nosotros. Pero de ahí a afirmar que tienen “más derechos” que los propios españoles es una mentira que no se sostiene por ningún lado: a la lectura del propio artículo 13 de nuestra Constitución me remito.

El mensaje “ultraderechista” y “xenófobo” de este correo queda patente con el añadido final: este “pásalo” no pretende denunciar una realidad, sino mostrar como real aquello que no lo es y culpabilizar de ello a un gobierno con el que no comulga. Quien ha redactado este “repugnante mensaje” no sabrá que muchísimos españoles se vieron obligados a emigrar en el pasado y tuvieron que legalizar su situación para disfrutar de derechos, pero también para cumplir con sus deberes; no sabrá que las regularizaciones llevadas a cabo por el gobierno que tanto le molesta, hasta el punto de redactar un “pásalo” racista para “movilizar” no sé qué conciencias, suponen la legalización de una mano de obra que tiene derecho a recibir un salario digno, una seguridad social o una prestación por desempleo el día en que cese su relación laboral, pero también la legalización de unos ciudadanos que han de contribuir, con sus impuestos, en el sostenimiento del Estado de bienestar del que disfrutamos todos.

No es una cuestión de ser más o menos español, de ser de izquierdas o de derechas: es una cuestión de ignorancia pura y dura, de prejuicios, de rechazo a lo diferente, de generalización barata y excesivamente estereotipada. El retrato del emigrante aprovechado, vago, delincuente o que no se integra en la sociedad que les acoge no se aleja demasiado del retrato de muchos “patriotas” que defraudan al fisco, que no dan un palo al agua y no se integran en la sociedad en la que le ha tocado vivir. Del mismo modo, el retrato del ciudadano trabajador, cumplidor de sus obligaciones y honrado vale tanto para un nacional como para un extranjero. No todos somos iguales, pero tampoco somos tan diferentes.

si no se os ve el mail (esta en flash), os dejo el link:

La vida de un extranjero