Se le reprocha al gato su gusto por estar a sus anchas, su predilección por los muebles más mullidos donde descansar o jugar: igual que los hombres. De acechar a los enemigos más débiles para comérselos: igual que los hombres... De ser reacio a todas las obligaciones: igual que los hombres una vez más.
Jean Baptiste Say (1767-1832)

Son distantes, discretos, impecablemente limpios y saben callar. ¿Acaso hace falta más para considerarlos una excelente buena compañía?
Reina Maria Leszcysnka, Siglo XVIII

Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre.
Víctor Hugo (1802-1885)

Los gatos son incomprendidos porque no se dignan explicarse: son enigmáticos únicamente para quien ignora la potencia expresiva del mutismo.
Paul Morand (1888-1976)