Una corriente de aire
Newton(1642 - 1727) fue elegido miembro del parlamento británico en 1689. Acudió durante muchos años a su puesto aunque nunca intervenía. En cierta ocasión, Newton se levanto durante una sesión y se hizo un gran silencio para escuchar sus palabras. Todo lo que Newton hizo fue pedir que cerrasen una ventana abierta porque había mucha corriente.

Eddington y la relatividad general
Se cuenta que en una entrevista en los años 30, el entrevistador le dijo al astrónomo y físico inglés Eddington(1882-1944): "He oído que usted es una de las tres personas en el mundo que entienden la teoría de la Relatividad General". Al oír esto, Eddington puso cara de perplejidad. Cuando el entrevistador le pregunto la razón Eddington respondió :"Estoy tratando de pensar quien puede ser la tercera persona". (imagen)

Los neutrinos y el presidente
El físico Frank Press fue consejero científico del presidente de Estados Unidos Jimmy Carter. Una mañana, cuando estaba en su despacho, recibió una llamada de Carter que había leído en el periódico el siguiente titular:

"Llegan del Sol menos neutrinos de los esperados"

El presidente preocupado le pregunto : "¿Podemos hacer algo?". Press lo tranquilizo explicándole que lo que ocurría era simplemente que la teoría del Big-Bang, que explicaba la formación del universo, predecía que el Sol tenía que emitir más neutrinos de los que eran detectados en la Tierra.

Las preguntas del examen
Se cuenta que un alumno universitario a mediados del siglo XX volvió al cabo de unos años al departamento de física en el que había estudiado y al ver un examen le comentó al profesor "¡Las preguntas son las mismas que cuando yo me examiné!" "Cierto," le contestó el profesor, "pero las respuestas de este año son todas diferentes".

El peso del cerebro
Scientific Américan : Marzo 1992
Bischoff fue uno de los anatomistas de mayor prestigio en Europa en los 1870's. Una de sus ocupaciones era el pesar cerebros humanos, y tras años de acumular datos observo que el peso medio del cerebro de un hombre era 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos. Durante toda su vida utilizo este hecho para defender ardientemente una supuesta superioridad mental de los hombres sobre las mujeres. Siendo un científico modelo, a su muerte dono su propio cerebro para su colección. El correspondiente análisis indicó que pesaba 1245 gramos (LOL)

Una tertulia de físicos
Werner Heisenberg y otros grandes físicos se encontraban una tarde de tertulia hablando de Dios y religión. La discusión acabó dominada por Paul Dirac que entró en una larga diatriba declarando que la religión era el opio de las masas. Al final de la tarde alguien se volvió hacia el brillante Wolfgang Pauli y dijo, "Has estado muy silencioso esta tarde, Pauli. ¿Que opinas de lo que Dirac nos está contando?" Pauli respondió, "Si entiendo correctamente a Dirac, lo que quiere decir es: no hay Dios, y Dirac es su Profeta."

Wittgenstein y el tren
Se cuenta que el filósofo Ludwig Wittgenstein se encontraba en la estación de Cambridge esperando el tren con una colega. Mientras esperaban se enfrascaron en una discusión de tal manera que no se dieron cuenta de la salida del tren. Al ver que el tren comenzaba a alejarse Wittgenstein echó a correr en su persecución y su colega detrás de él. Wittgenstein consiguió subirse al tren pero no así su colega. Al ver su cara de desconsuelo, un mozo que estaba en el andén le dijo, - no se preocupe, dentro de diez minutos sale otro.

- Ud. no lo entiende- le contestó ella- él había venido a despedirme.
El telegrama de Dirichlet

El matemático P.G. Lejeune-Dirichlet(1805-1859) no era partidario de escribir cartas. Se cuenta que una de las pocas veces que escribió alguna misiva fué en el nacimiento de su primer hijo. Dirichlet envió un telegrama a su suegro con el mensaje siguiente:

2 + 1 = 3

Dirac y la poesía
Cuando el físico norteamericano J.Robert Oppenheimer se encontraba trabajando en Göttingen fue a verlo Paul Dirac y mantuvieron la siguiente conversación: "Me han contado que escribes poesía. No puedo entender como alguien que trabaja en los límites de la física puede simultanear su trabajo con la poesía que representa una actividad en el polo opuesto. Cuando trabajas en ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Al escribir poesía estas limitado a decir... algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende".

Los apuros de Tamm
En el transcurso de la revolución rusa el físico matemático Igor Yevgenyevich Tamm, Premio Nóbel en 1958, fue apresado por un grupo de anticomunistas que creyeron que era un agitador comunista. Cuando lo llevaron a su jefe éste le preguntó a que se dedicaba para ganarse la vida y Tamm le contestó que era matemático. "Esta bien", dijo el jefe mientras se colocaba las cartucheras con las balas y las granadas alrededor del cuello, "determina el error que se produce cuando la aproximación mediante series de Taylor a una función se trunca a partir del término n-esimo. Si lo haces correctamente te dejaremos en libertad, si fallas te fusilaremos." Con pulso tembloroso Tamm calculó lo que le pedía escribiendo con sus dedos en el polvo. Al acabar, el cabecilla echó una rápida mirada al resultado y lo dejo marchar.

El chofer de Einstein
Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su teoría de la relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

"Si quiere", le dijo el chofer, "le puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra."

Einstein le tomó la palabra y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a celebran la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió el engaño.

El chofer expuso la conferencia que había oído a repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cual podía ser la respuesta, sin embargo tuvo un golpe de inspiración y le contesto:
"La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda".

Aunque la historia precedente es probablemente falsa, no por eso deja de ser divertida.

FUENTE: CienciaNet